Me sumerjo en un mar de esperanzas, con el miedo de ahogarme en ellas, y jamás encontrar tu mano como rescate. A veces no me creo que tenga cerca tus ojos, mucho menos tus labios, pero la verdad es que así estemos muy cerca, aun estamos muy lejos. La felicidad abarca mi alma, tu eres la causante de esto, pero hacerme ilusiones después de conocerte será algo muy arriesgado. Tengo un plan, claro está, y este marcha a la perfección. Si debiera tener un título se llamaría "Confunde y reinarás", sobra explicar el por qué. Sin embargo es un plan suicida, en algún momento saldrá algo mal y veremos como mi alma se consume en lo más vano de la existencia. Un día descubrirás como juego con nuestras mentes, y me pondrás un alto.
Voy a la peor misión de mi vida. Una misión que conozco muy bien, pero que siempre es diferente. No entiendo, pero esa actitud enloquece mi alma, y aunque es algo muy contrario a mí, siento que necesito tenerlo. Bendita paciencia. La frialdad de tus ojos, cuando intentó desesperadamente disparar un toque de romanticismo, tu frívola actitud cuando mis manos recorren tu cadera, cuando intento amarrarte a mi cuerpo. Tus palabras más comunes que niegan cualquier intento de coqueteo, tú, que inhabilitas en un 95% mis facultades como poeta. Tú me encantas.
Hoy no escribiré un poema, aun no siento en sí la inspiración, sólo sé que siento, sobre tu existencia algo diferente, algo que me transforma, algo que me llena de una ilusión, pero que aun no me levanta al cielo, a volar ciego y con todas las esperanzas del mundo.
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