miércoles, 6 de julio de 2016

Eversong.

El frío a través de mis huesos me despierta, hacia mi izquierda el reloj marca las 5:43 de la mañana, a través de la ventana deslumbro un poco pequeñas gotas de luz que con el tiempo marcarán el día. De las 3 cobijas con las que me había acostado, solo reposaba sobre mí la mitad de la última; la más delgada. Giro hacia mi derecha y te veo, con tu mirada tranquila, llena de paz. Tu dulce piel blanca y tu cabello castaño que con las gotas de luz que entran tiende a verse un poco más rubio tapando aquella mirada de la que me enamoré. 

Me percato que abrazas con mucha fuerza las cobijas que debían acompañarme, además de que tu posición era un poco extraña. Atravesabas transversalmente la cama ocupando gran porcentaje de esta, dejándome en un rincón. Tus piernas sobre las mías, intentando robarme hasta la última pizca de calor que reposa en mi cuerpo. No hay que ser un genio, para darse cuenta que lo que sentías era frío... más que yo quizá. Lo pienso mucho, no quiero incomodarte, más cuando sé que has tenido días difíciles y has descansado poco. Pienso si debería dejarte dormir y resignarme al frío y la incomodidad, ya que igual será solo 1 o 2 horas más, pienso... pienso...

Vuelvo a la izquierda y el reloj ya marca las 5:57. Llevo 15 minutos intentando no moverme mucho, viendo tu rostro tranquilo, pensando en qué sería lo más sensato. De un momento a otro noto que te mueves, es el momento que puedo aprovechar. Logro arrebatarte las cobijas de tus brazos, y mientras tienes movimientos inconscientes de rechazo, logro abrazarte. No sé si por reacción, o por qué pasó, pero hiciste lo propio rodeándome bajo los brazos. Ya no puedo ver el reloj, supongo que marcará las 6 en punto, o las 6:01, ahora solo veo mucha tranquilidad y siento como el frío desaparece mientras mis ojos se cierran lentamente.

La luz que atraviesa la ventana me despierta, no puedo ver el rejol. En frente mío observo tu rosto, tranquilo y en paz, sin embargo noto algo diferente. Tus labios esbozan una leve sonrisa. Una que no veía hace mucho tiempo por lo agobiada que te encontrabas; coqueta y sincera. Permanezco petrificado en esa posición, siento una felicidad enorme dentro de mí. De un momento a otro siento como aprietas mi espalda, y como tus piernas se cruzan más y más con las mías. Tu rostro se levanta lentamente, con una mano te retiras el cabello que tenías en la cara y me observas con esos ojos verdes con los que caí fundido apenas te conocí. Sin decir una palabra te mueves rápidamente hacía a mí y esa sonrisa que tenías se transforma en un beso. Un beso profundo que nos deja pasmados. Como dos estatuas que se hicieron una... 

Giro a mi izquierda y veo el reloj; marca las 9:26. Procedo a levantarme, pero me agarras de la muñeca y me halas de nuevo a la cama. Me susurras que tienes frío, que no me vaya, mientras vuelves a amarrarme en un abrazo. Caigo de nuevo a tu lado, festival de besos y sueño. Lentamente ambos vamos cerrando los ojos.

Despierto repentinamente y veo el reloj, pero ya no me importa que hora es, puesto que contigo a mi lado los segundos llenos de felicidad son horas de éxtasis para mi. Ya no me importa que hora es, porque contigo estaría hasta que termine mi viaje por el bosque de la canción eterna.

martes, 21 de junio de 2016

Y pensé...

Y en cualquier momento partirás, pensé... y pensé y seguí pensando.

Me anunciaste tu partida, y lo primero que hice fue lamentarme. Todo fue un vivo retrato de hace 4 años, cuando me dijiste que tenías que irte de la ciudad, que tus padres habían conseguido un mejor empleo, pero debían vivir a más de 500km de donde nos encontrábamos. La distancia era horrible, y pese a que lo intentamos, sufrimos mucho... Yo en especial, sufrí porque me di cuenta que fui un idiota (como siempre), y en ves de pensar en mantener esto vivo, debí pensar en aprovechar y hacer inolvidables los últimos.

Hace dos años volviste, después de tu larga ausencia, el ver tus ojos azules y tu hermosa sonrisa me llenó de vida nuevamente. Habían pasado muchas noches donde no dejaba de pensar en ti, y muchos días en los que privaba mi sonrisa solo por el hecho de que no era para ti. Pese a que al principio las cosas fueron turbias, poco a poco, el sentimiento que nos mantenía volvió a salir a flote, y empezamos a sentirnos como en el pasado. Alegres, emocionados... felices.

Me anunciaste anoche tu partida, nuevamente, y lo primero que hice fue lamentare. Dos, tres, cuatro botellas de cerveza, y una larga noche. Esta vez te ibas por tu cuenta; estudio me dijiste. Comprendo muy bien, las oportunidades siempre son bien aprovechadas por ti. Ya no iban a a ser 500km, iban a ser 8000. No estaba listo para este golpe, sobretodo con la confianza que tomé al verte regresar. Ahora no me imagino un día sin oír tu voz, una semana sin llevarte de la mano para posteriormente perderme en tu mirada. No me imagino una tarde sin que me digas 'Camilo, deja de ser tan bobo', o un 'deja de ser tan idiota'. Realmente no me imagino muchas cosas para cuando te vayas.

Y en cualquier momento partirás, pensé... y pensé y seguí pensando, y volví a caer en el vicio de esperar que el universo arregle mi vida, sentando, mientras haces maletas, mientas piensas en tu futuro. No sé realmente cuantos días me queden, sé que no son tantos como espero, y realmente no estoy haciendo nada más que pensar y sobrellevar la idea con un poco de alcohol... Espero no sea muy tarde, y pueda... podamos aprovechar estos últimos días.

Espero no ser tan imbécil, y un día de estos dejar de pensar. Dejar de pensar para actuar.

viernes, 27 de mayo de 2016

Como la última vez.

Arrástrate a través de mi pecho... como la última vez.
Mírame fijamente y atraparme con tu mirada.
Busca mis manos y hazme sentir tu piel.
Déjame perder la conciencia con un beso... como la última vez.

Quiero soñar nuevamente a través de tu mirada, quiero vivir eternamente en el calor de tus besos, esos que ya no están... Quiero volver a estar a tu lado, bajo la lluvia, bajo la luna, con frío, con miedo, esperando a que me liberes de todos los males que me atormentan... como la última vez.

Quiero seguir componiendo poesía barata para ti, mientras me reprochas sobre mis problemas con el alcohol y el cigarrillo. Quiero que te preocupes nuevamente por como voy a estar o cómo me voy a sentir después de cualquier cosa que hagas. Quiero que me digas que me quieres y me des un abrazo, de esos que me hacían olvidar todos mis problemas... como la última vez.

Quiero que me cachetees las veces que sean necesarias para reaccionar, y que me digas que no soy un idiota y puedo afrontar los problemas solo. Quiero que me digas que no dependo de nadie, más que de mi mismo, mientras tomas mi mano y me haces sentir que contaré contigo toda mi vida. Quiero tenerte a mi lado y ver tu hermosa sonrisa... como la última vez

Cómo la última vez que nos vimos, y que me dijiste que jamás te irías de mi lado. Cómo la última vez que me dijiste que me querías; como la última vez que sonreíste por mi culpa... y como aquella en la que te hice llorar. Cómo la última vez que salimos y nos olvidamos del resto del mundo... ámame como aquella última vez.


miércoles, 18 de mayo de 2016

Distancia.

Llámame cuando me necesites, llámame cuando me recuerdes... si algún día lo haces.

Hoy soy victima de la distancia,que nos separa. Quizás al final, todo fue una simple ilusión y esos gestos de cariño no fueron sinceros... Pero para qué me lamento, si igual, cuando vuelvas te esperaré con los brazos abiertos. Siempre estaré para ti, sentado bajo la luna, con una lata de cerveza en mi mano, esperando que me reproches una y otra vez, y otra y otra que debería acabar con mis vicios. Pero me es imposible cuando mi principal vicio es tu mirada, aquella que por la distancia yace lejos de mí, aquella que hoy me mira con frío e indiferencia.

Hoy soy un fantasma más, hoy no existo para ti. Quizás nunca fui tomado en cuenta realmente y solo me ilusioné de encontrar algo nuevo. Hoy me siento bajo la luna y pienso, detrás de cada sorbo de cerveza, después de cada sorbo de ron barato, como llegué a pensar en que serías diferente conmigo... Sin embargo, sé que me saludarás y volveré a caer como un idiota en tu sonrisa. Aquella sonrisa que hoy es fría, que no me muestra el calor de antes...

Llámame si algún día recuerdas quien soy, si algún día me necesitas... porque por más que el orgullo me pese, siempre tendré mis brazos abiertos a ti.

lunes, 2 de mayo de 2016

Yer Jalan Atthirari Anni

Veo la luna, y no puedo dejar de pensar en ti. Recuerdo tu sonrisa, la más reciente, la que me diste antes de que nos despidiésemos dos días atrás. Recuerdo tu mirada, cálida y serena, como siempre, llenándome de tranquilidad. Me perturba la idea de tener que separarme de estos recuerdos en cualquier momento. Dejar de tener tu mirada y tu sonrisa a mi servicio, tener que separarme de tu piel y soltar tu mano lentamente...

Veo la luna y no sé en que quiero hundirme. Estoy al lado de dos pozos. Uno tiene tu nombre, y en el cartel que lo presenta se alcanza a leer un 'jamás lo lograrás', el otro, sin embargo, a dos pasos de distancia y con un cartel mucho más legible pone 'jamás lo intentaste'. En esta fría noche estoy entre ambos pozos. Tu nombre ahí enfrenta mi razón, al paso que voy, enloqueceré. Camino erraticamente entre los pozos, en ambos veo el reflejo de la luna, la cual me llena más de dudas.

Mientras camino, pienso en como podría ser un futuro, como podría condicionar mi presente. Mientras camino de un lado a otro, solo pienso en ti, pienso en tu mirada, en tu sonrisa, en la suavidad de tu piel, en la silueta de tu cuerpo, en el dulce de tus mejillas, en el calor de tu corazón...
Mientras camino, la torpeza me gana tropiezo de cara a uno de los dos pozos... Sin alcanzar a leer cual comienzo a hundirme, lentamente, ahogándome bajo la luz de la luna.

Luna de mi vida... déjame ahogarme... en ti.

jueves, 28 de abril de 2016

Sin rumbo.

No sé donde estoy parado... La vida me trae jugadas que no espero, y el afán no me deja jugar bien mis cartas. Pensé que lo lograría... realmente pensé que podría controlarlo, pero fui demasiado débil. Caí en tu mirada y me perdí en ella. Básicamente quedé completamente hipnotizado, hasta el punto en que sin tu mirada no podía vivir.

El tiempo empezó a pasar, y fui conociéndote, nunca dejé de enfocarme en tus hermosos ojos, o tu dulce sonrisa, pero me percataba de ciertas actitudes con las que sabía no congeniaríamos bien, sin embargo, como siempre, como un idiota seguí de píe, con esperanzas de que todo podía cambiar en algún momento. Siempre fui un idiota, y siempre lo seré. No es la primera vez que esto me pasa... Llegué al punto de sacrificar momentos importantes para estar contigo, pese a saber que la forma en que me determinabas no iba más allá que de un simple amigo. 

Yo seguí ahí, como un idiota, perdido en tu mirada. Llegué a un punto donde sentí que por fin el sacrificio estaba dando frutos... sin embargo lo derrumbaste todo fácilmente. Es tu forma de ser, no puedo hacer nada, realmente acá el único culpable es este idiota que sufre y piensa por cosas que no deberían trascender tanto... Hoy sigo perdido en tu sonrisa, sigo perdido en tu mirada, sin embargo estoy quieto en un punto, donde no tengo rumbo. Estoy en el centro del laberinto... buscando como escapar, o en su defecto, buscando como perder más en ti.

sábado, 23 de abril de 2016

Vacío

Aun recuerdo ese día cuando estábamos ahí sentados en el patio de tu casa... Tu y yo, bajo la luz de una luna que se posaba exactamente sobre nuestras cabezas. Tú, mirándome desde arriba, con aire de misterio, con aire de duda, pero con esa sonrisa que siempre me enamoró y me mantuvo ahí. Yo, desde abajo, intentaba ver la luna <<Sabes lo mucho que me gusta ver la luna, sabes lo mucho que me apasiona ver el cielo, sabes lo mucho que me gustas>> sin embargo, tus ojos estaban ahí para distraerme, y efectivamente, perdido en tu mirada quedé hasta el punto en que me preguntaba por qué carajos estudiaba la luna, si te tenía a ti, algo mucho más hermoso, a tan solo centímetros de mí...

Hoy han pasado qué... ¿4 meses?... quizás un poco más, el tiempo dejó de tener sentido para mí. Poco a poco fui pasando a un lado. Después de esa noche, donde me perdí en tu mirada y quedé profundamente enamorado, empezaste a jugar conmigo, hasta el punto que entendí que era perjudicial seguir atrapado a tu mirada. Cada día que pasaba te alejabas más y más... No sabía cual dolor elegir, si el de perderte, o el de tenerte sabiendo que realmente no me querías. Quería luchar por estar contigo, pero... Aun duele.

Estoy nuevamente bajo la luz de la luna.Veo tus ojos en ella, veo tu sonrisa en ella, y lo que más quisiera en este momento, es ver esa luna, que tanto me recuerda a ti, tomando tu mano. Me duele admitirlo, más porque sé que es idiota, pero te extraño... sin ti, poseo un gran vacío. No sé porque tengo la esperanza de que si lo intento, algún día, te haré cambiar de opinión...