jueves, 17 de marzo de 2016

La luz de tus ojos.

Me encontraba sentado en el patio donde solíamos compartir besos y momentos de alegría, allí donde por primera vez fui capaz de robarte un beso, allí donde por primera vez me dijiste 'amor'. Todo había cambiado, eso fue hace mucho tiempo... Hoy estoy solo con mi telescopio y una libreta de apuntes. Tu recuerdo sigue aquí, pero tu te has ido, realmente no puedo evitar pensar en que con mi telescopio puedo ver la luna, puedo ver las estrellas y me puedo imaginar galaxias enteras cuya belleza, inimaginable no se compara a cuando podía ver tus hermosos ojos verdes, o tu tierna mirada a mi lado. 

Hoy con una cerveza, un libro de apuntes, un telescopio y con ganas de dejar el presente y buscar una forma de volver al pasado y sentir nuevamente tus labios rozando los míos. Siempre intenté dejar de lado esa vida, que tantos problemas me llenó, y siempre intenté mantener viva esa pasión que nos rodeaba, pero al final perdí el rumbo, y de la misma forma perdí la luz de tus ojos. Hoy, un frío jueves en la noche, solo puedo pensar en el calor de tus abrazos, la dulzura de tus labios, la suavidad de tus mejillas y el brillo de tus ojos. 

Hoy un frío jueves en la noche, desearía estar detallando el verde de tus ojos, el rojo de tus labios, lo blanco de tu piel y lo suave de tu cuerpo... Sin embargo, así estés a mi lado todo el tiempo, tengo más cerca a la luna que igualmente hermosa se ve en el telescopio, pero en nada logra compararse a ti.

sábado, 12 de marzo de 2016

Some Words.

Sin importar cuanto me demore en descifrar tu sonrisa, inminente es el paso acordonado que bloquea mi entrada, loable, valiente y fuerte, vaticinando las diferentes opciones que la vida me puede traer, intentaré fuertemente romper con fulgurante energía, aquella barrera que me impide ser feliz.

Mientras esperamos sentados en el andén, aparecen lentamente las sombras del pasado, riéndose de nosotros sin empatía alguna, infundándonos terror del futuro que se acerca. Hoy quizás sea un día diferente, últimamente me he sentido más feliz que de costumbre, antes pensaba que la tristeza no se iría, no puedo pensar más hoy que jamás volverá, a través del tiempo que a tu lado he pasado.


viernes, 11 de marzo de 2016

El día en que volví a escribir.

No fue más que perderme en tu mirada para darme cuenta que tu sonrisa cambiaría mi vida. Y es que, ¿qué hace uno cuando encuentra una mirada profunda llena de compresión y cariño?, ¿qué hace uno cuando encuentra bondad en el corazón de alguien y esa persona está dispuesta a brindarte parte de esta bondad en forma de cariño?... Quizás extrañaba de sobremanera el hecho de sentirme querido, y así mismo extrañaba aún más querer a alguien.

Al final, cuando nuestras manos vuelvan a juntarse y sienta el calor de tu piel, entenderé que la vida es caprichosa, quizás tanto como tú lo eres y nos juega de forma tal que no logramos comprender la realidad que vivimos. Daría muchísimo por entender como funciona esto, quisiera también entender como funcionas tú... Me encantaría saber como manejar mis tiempos contigo y así mismo como ser y como tratarte. Me gustaría saber si tus besos son reales, o tan solo son ilusiones, me gustaría saber si tus caricias son verdaderas, o solo son impulsos que tienes. Al final, me gustaría saber que tanto me quieres, y cuanto dejarás que te quiera.

Por momentos, cuando estoy a tu lado espero que el tiempo se prolongue y esos pequeños instantes amplíen su longitud y se tornen eternos, sin embargo, a veces estás a mi lado, pero no estás y esos pequeños instantes de tiempo se tornan más largos, cuando realmente me gustaría que fuesen muy cortos, o nulos. Por otros momentos, estás lejos y te extraño, y daría muchas cosas por tenerte a mi lado, pero por otros, estás lejos y veo que estás mejor sin mí.

No sé que pensar, quizás tu oscura mirada me nubla, y tus suaves besos me perturban un poco. Tus caricias me desquician y tu sonrisa terminó enloqueciéndome... Espero que todos estos síntomas no me lleven a la enfermedad terminal que conocemos como 'amor'.

domingo, 7 de febrero de 2016

Hola, mi amor.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me dijiste que la única razón por la que seguías adelante era porque tenías alguien que lograba sacarte una sonrisa, alguien que te daba el apoyo que necesitabas, alguien a quien realmente querías más allá.

Por circunstancias de la vida esa etapa fue acabándose y después de un tiempo terminamos más lejos de lo que jamás pudimos haber imaginado. Quizás fueron 3 o 4 años alejados, sin embargo, seguías siendo uno de los recuerdos más fuertes en mí. Contigo viví experiencias únicas y aprendí muchísimo sobre algunas cosas. Eres algo que no puedo desligar de mi corazón tan fácilmente.

En esos 3 años largos, conocí a muchas personas, viví otras experiencias, sin embargo seguía faltando esa chispa que le dabas a mi vida. Cuando estábamos juntos algo mágico rodeaba nuestras existencias. Llegué a un punto donde comencé a negar ese pasado, pues empecé a pensar que recordarte todo el tiempo comenzaría a ser perjudicial para mi salud mental.

La vida me jugaba buenas y malas pasadas, buenas en su mayoría, tuve momentos de alegría y tristeza, sin embargo, jamás pensé que me haría jugar con mi cabeza, después de verte sentada, esperando el bus, donde teóricamente siempre lo tomabas, donde prácticamente nunca te vi. Eso me tomó por sorpresa, no sabía que hacer, no sabía como actuar. Los nervios se apoderaron de mí, y el hecho de pensar en todo lo que podía pasar llenó mi cuerpo de ansiedad.... Fui afortunado pues cogiste rápidamente el bus y no me viste.

Desde ese día camino un poco más lento, esperando el momento en que la valentía vuelva a mi cuerpo y sea capaz de verte a los ojos y deicrte 'Hola, mi amor, jamás logré dejar de pensar en ti', sin que me importe como sea lo que ocurra en un futuro instantaneo.

martes, 22 de septiembre de 2015

Un viaje inesperado.

‘Tres… Dos… Uno… Despeguen’ fue lo último que Freddy escuchó ese 3 de agosto antes de partir de la tierra. Aquel joven que mientras cursaba el bachillerato gozaba en sus clases de física, hablando de cuerpos celestes y misterios del espacio. Aquel joven que nunca le puso empeño a las demás materias, pero sobresalía por ser un sabelotodo en cuanto a la física, la química y la matemática.

Mientras cruzaba los cielos y besaba la atmosfera en su transbordador espacial ‘Utopía’, miles de recuerdos llegaban a él. Su familia, sus hijos, todo lo que dejaba atrás, sus sueños… nunca había pensado que un día como este llegaría.

Al llegar a la atmosfera recorrió con su mirada el vacío del espacio, observando cada cuerpo celeste flotando y analizando lo que en su época plantearon Klepper, Copernico y Galileo, quedando asombrado por algo tan sublime e irreal. Finalmente volteó y observó un enorme punto azul que a medida de que pasaba el tiempo iba reduciendo su tamaño. En su estómago algo se movió, jamás había sentido algo así, por un momento pensó que era más grande que dios, pero en otro se sintió más insignificante que nunca. ‘El poder de la inmensidad astronómica’.

Un 3 de Mayo al ingeniero de sistemas Freddy Fernández lo llamaron de la agencia nacional espacial, la NASA para informarle que el proyecto que había pasado sobre enviar un satélite al planeta HIP 13044 b en la galaxia de Fornax, a más de 2000 años luz de la tierra, había sido aprobado por lo cual volaría hasta la estación espacial internacional para realizar los análisis pertinentes y, además de esto cumplir su sueño de conocer el espacio exterior.

Así, 3 meses antes comenzaría su entrenamiento para resistir una semana en la estación espacial. Pruebas de resistencia, nutrición y estado mental, fueron parte de un gran número de pruebas que se le realizaron a Freddy para evitar cualquier percance allá arriba, dónde nadie poseía control de nada.

El tiempo fue pasando y Freddy se hizo más fuerte, se sentía listo para vivir una aventura que jamás había imaginado, pero que siempre había soñado. Se dispuso, una semana antes del viaje a saludar a todas las personas que consideró importantes en su vida. Su profesor de Física, de química, e incluso al de filosofía; cada uno le daba pequeños consejos. Su familia, sus tíos y primos, sus amigos del colegio y de la universidad, sus compañeros de trabajo más cercanos, todas las personas que él pudo recordar para finalmente pasar las últimas horas sobre la tierra con su familia.

En esa última noche su hijo, antes de dormir le preguntó si en serio el planeta tierra era el único planeta con seres vivos a lo largo del espacio, a lo que Freddy respondió ‘No lo sé pequeño, quizás cuando regrese de este viaje ya lo sepa’. Le dio un beso, lo arropó y se fue a su cuarto. Esta sería la última conversación que tendría antes de partir a su exótico viaje.
Al llegar a cabo cañaveral, conoció a quienes serían sus acompañantes en el viaje. El físico ruso Dimitri Trotivic, dos ingenieros aeroespaciales americanos, Walter y Hank Davis, y finalmente una astrónoma italiana, Francesca Berlusconi. Todos ellos ‘viajeros frecuentes’, por lo cual Freddy era el único que nunca había salido de la tierra. Había muchísimas barreras de comunicación, sobretodo la idiomática, y eventualmente se entendían palabras en inglés, pero nunca se formaban conversaciones, por lo que al ingresar al transbordador la cosa se tornó un poco incómoda. Él sabía que todos ‘iban a lo que iban’, por lo cual la seriedad mostrada era absoluta.

Al momento de entrar al trasbordador, sintió un frío atravesando todo su cuerpo. Tenía miedo de seguir adelante, pero a la vez las ganas de aventura que llenaban su cuerpo eran impresionantes. Se acomodó en su asiento, mirando hacia el cielo despejado y comenzó a respirar. ‘Tres… Dos… Uno… Despeguen’ sería lo último que escuchara antes que un estruendoso ruido atravesara por sus tímpanos y ensordeciese su vida por unos segundos.
La nave adquirió un silencio singular, mientras que el ruido de los botones y alarmas era enorme, sin embargo el aroma a tranquilidad se veía en la cara de cada uno de los tripulantes. Ya al salir de la atmosfera, con menos sonido de alarmas se vieron envueltos en un incómodo silencio tal que el viaje se tornó eterno.

En ese trayecto, Freddy solo podía pensar en lo rápido que había avanzado la ciencia, si bien tan solo 2800 años atrás los primeros científicos ‘serios’ daban pasos agigantados en los campos de la astronomía y la física. Además de que entendía que durante casi 1200 años no hubo avance científico como tal, se sorprendía como tan solo hace 70 años ya tenía imágenes del cuerpo planetario más alejado del sistema solar que habitaba; Plutón.
En ocasiones pensaba que dirían personas del calibre de Da Vinci, Einstein, Tesla, incluso Anaximandro y aquellos griegos que desde su pequeño territorio observaban el cosmos. Pensaba, si una persona ‘insignificante’ como él tenía grandes sensaciones en un lugar tan inhóspito como el espacio exterior, como serían los sentimientos de aquellos que vivieron por y para el mismo, sin poder tocarlo con la palma de las manos.

Entre tantos pensamientos, terminó desvaneciéndose en un profundo sueño. Al llegar, lo primero que quiso hacer Freddy fue salir y ver el vacío del espacio con sus ojos, quería sentir la profundidad del mismo, y quería tocar (de una forma muy abstracta) el vacío del espacio. Sin embargo, en ese instante no tenía permisos suficientes, debía acoplarse y estar por lo menos 36 horas dentro de la estación espacial para que su cuerpo y su metabolismo se ajustaran al mismo, puesto que es muy diferente vivir en una especie de satélite que orbita a través de la tierra, que vivir en la tierra, sobretodo porque el ciclo solar suele cambiar y en ese sentido se pueden llegar a tener serios problemas.

Debido a esto, lo primero que hizo fue explorar el interior de la estación espacial. Las zonas con gravedad, y las que permitían al astronauta entrenar en gravedad cero, sin embargo, al pasar por la zona donde se almacenaban todos los posibles combustibles notó que algo parecía no estar en orden, sin embargo le dio poca importancia y siguió en su camino de exploración y aventura. Se sentía como niño pequeño en juguetería, todo le resultaba asombroso. Casi terminando su recorrido se encontró con Francesca junto a Dimitri, intentó avisarles sobre el elemento extraño que notó en su exploración, a lo que ellos, asintieron y dejaron como si no hubiese nada, por lo cual Freddy se relajó y siguió su camino.

Sus siguientes horas se le hicieron eternas, puede que estuviese en el lugar más genial del espacio para él, sin embargo no se encontraba a gusto con algo, aunque ya faltaban solo 16 horas para poder sentir el espacio ‘en carne propia’. El tiempo pasaba y él iba olvidando que la verdadera razón por la que se encontraba allí, no era más que la de instalar y programar un satélite que resistiese el poder del vacío y de la velocidad de orbita máxima de la estación espacial.

Finalmente se cumplieron las 36 horas, y sin más que solo ánimos y su traje de astronauta ‘último modelo’ saltó al espacio enganchado de un arnés que lo sujetaba a la base de la estación espacial. Apenas salió quedó impresionado, no solo con la inmensidad del espacio, con los planetas que ya no se veían como pequeños puntos de colores sino también con el propio planeta tierra. En ese momento recordó las palabras de su hijo; ‘¿Habrán más planteas con seres vivos?’, le parecía algo muy posible, ese enorme punto azul que se encontraba al frente suyo resultaba ser insignificante frente a todo lo que veía más allá del mismo.

Saltando y caminando por donde podía, Freddy recorría lo que llamaríamos firmamento, pero de una forma que no puede ser descrita. Veía estrellas tanto arriba, como abajo, a todo lado, para él era mágico. Sin embargo, su momento de alegría duró poco, cuando sintió que su arnés se tambaleó y vio fuego en la parte más alta de la estación espacial internacional. Posterior a eso, vio como las capsulas de escape de emergencia salían una por una, contando hasta 6 capsulas… todas las que habían. Se percató que la explosión venía del tanque de almacenamiento de combustibles, y que posiblemente se produjo por el pequeño desorden que notó al pasar por ahí la primera vez. Este desorden no era nada más que una fisura en el tanque, que al reaccionar con oxígeno haría que se produjese una gran combustión.

Desesperado y frustrado, intentó ‘nadar’ hasta donde pudiese sujetarse, sin embargo el movimiento de la estación, como el movimiento que generaba su órbita, lo movían de tal manera que parecía una pelota amarrada a una raqueta. Cuando por fin logró sujetarse de una antena, esta se rompió, generando una acción en cadena que terminaría rompiendo su arnés, flotando sin rumbo en el espacio. Con todas las esperanzas perdidas decidió que lo mejor para él, y para prolongar su vida era poner el traje espacial en modo de hibernación, consumiendo poco oxígeno, para así no agotarlo rápidamente, durmiendo y teniendo la esperanza que algún día caería como un meteorito de regreso a la tierra. Pensó en su familia, sobretodo en su hijo y cerró sus ojos.

Pensó que nunca los volvería a abrir, y que lo más probable es que muriese en el vacío del espacio, pero su suerte fue totalmente diferente…

Apenas abrió sus ojos, un fuerte dolor de cabeza lo atacó, muy cansado para moverse, logro con justas fuerzas tocarse los ojos y frotárselos, no podía creer que seguía vivo, de hecho, no podía creer que estuviese de nuevo en la tierra. Con todas sus fuerzas intentó levantarse, sin resultados positivos, por lo que agradeció nada más el hecho de estar vivo. De repente llegaron un par de individuos con forma humanoide, Freddy se acababa de percatar que el cielo no era azul, sino de una tonalidad un poco más purpura, y así también que la razón por la cual no se pudo levantar era porque estaba en un planeta cuya gravedad era mayor que la de la tierra.

Anonadado no supo cómo reaccionar, tenía miedo, pero a la vez estaba aliviado pues estos seres no habían hecho nada con él, por lo cual sentía un poco de confianza frente a cualquier cosa que le pudiese pasar. Al intentar comunicarse, se dio cuenta que ellos no hablaban, sino que se entendían tan solo con mirarse, hasta que logró entablar conversación, por medio de telepatía con uno de esos seres.
El ser extraño le contó que lo habían encontrado flotando en el vacío del espacio, y que al ser tan similar a ellos decidieron rescatarlo, sin embargo que al llegar al planeta, se dieron cuenta que era originario de otro planeta, un planeta azul que se encontraba a 3 sistemas solares de allí. En ese momento estaban en el planeta Kugo, un planeta pequeño, de características similares a la tierra, de hecho fueron planetas que nacieron y fueron desarrollándose al tiempo, Sin embargo poseían una pequeña diferencia, la ausencia de religión. Gracias a esto, estaba casi 1500 años adelantados tecnológicamente hablando, por lo cual poseían facultades de comunicación telepática así como muchísimas otras cosas las cuales Freddy nunca imaginaría que existirían en algún momento.

Por su cabeza pasaron miles de cosas, desde que todo eso era un sueño hasta que el cielo del que siempre le hablaron no era como lo pintaban, que su muerte lo llevó a un mundo de alucinaciones y fantasía, sin embargo en su mar de pensamientos, casi instintivamente le salió un ‘¿Pueden enviarme de regreso a la tierra?’. La respuesta fue más que inmediata; ‘sí, es algo demasiado sencillo’.

‘Por siglos hemos visto su planeta, cuya belleza es similar al del nuestro. Una pequeña aura azul los rodea, llenos de esperanza, mientras que el nuestro, un poco más pequeño rodeado por un aura purpura, donde la paciencia y el conocimiento resaltan sobre sí. De no ser por esa enfermedad que ustedes llaman religión, estarían casi al mismo nivel que nosotros, hace siglos reevaluamos teorías astronómicas que ustedes no concebirán hasta dentro de varias décadas, así como el engrandecimiento a personajes específicos fue encerrando el conocimiento, mientras que en un mundo donde poseer conocimiento no es un privilegio las cosas fluyen de mejor manera. El día en que la raza humana deje de vivir de la esperanza y se enfoque más en el conocimiento, prosperarán hasta el punto en que los avances en el campo científico avanzarán a una velocidad 10 veces mayor de la que avanza actualmente, eso descubrimos, y por eso, es que en cuestión de minutos volverás a la tierra. El tiempo que vagaste en el espacio fue aproximadamente un cuarto de lo que demora Kugo en rotar frente a nuestra estrella, es decir un sexto de lo que demora la tierra rotando a la estrella de su sistema solar. Finalmente, fue un placer y una suerte que te hayamos rescatado, sin embargo no te podemos contar más sobre quiénes somos, porque puede peligrar tu estado mental. Sin más, te invito a que nos sigas a esta pequeña nave en forma de cono, acá volarás a la tierra’


Al oír esto Freddy sintió un escalofrío, lo que lo hizo percatarse de que esto era más que real. Los siguió sin pensar ni una sola palabra, y al entrar al pequeño cono se dio cuenta que este era inmensamente más grande por dentro que por fuera, por lo que reevaluó que el espacio es relativo, así como en algún momento lo planteó Einstein. Se subió a la nave y en cuestión de minutos ya divisaba los anillos de Saturno. Anonadado por eso, pensó en todo lo que había vivido, hasta el punto de tener una respuesta para su hijo… Desafortunadamente, al llegar a Júpiter, un asteroide impactó contra su nave en forma de cono, cambiando la ruta de llegada, dejándolo vagando por el espacio por otro largo periodo de tiempo.

domingo, 30 de agosto de 2015

Lo lamento.

Al final fue mi culpa que nos distanciáramos, fui yo quien dejó escapar la oportunidad de poder seguir siendo alguien para ti, y es que realmente siento que llegaste a conocer la peor parte de mí. Conociste al yo que no sabe perder. Sobretodo si entendemos de primera mano que en ese momento perdí mi vida en un sentido no muy estricto, puesto que esta voló de mi pecho intentando no soltar tu mano mientras te ibas lentamente.

El peor yo sólo se resume en una palabra: 'Frustración'. Y es que no hay nada más frustrante que verte partir sin poder hacer absolutamente nada. No hay nada más frustrante que pasar a tu lado y ni siquiera poder levantar la mirada. No hay nada más frustrante que el hecho de no haber logrado finiquitar 'bien' lo que se podía entender como nuestro, me siga persiguiendo hasta el día de hoy sin dejarme descansar.

Al final solo me quedó rescatar lo bueno que viví contigo y seguir usando(te) como inspiración todo eso, sin embargo, cada día que pasa me lamento que hayas conocido al peor yo... Cada día me lamento que ya no estés, y aunque la frustración es mucho menor, aún duele saber que en un momento de mi existencia, una parte de mi casi tan grande como mi vida, salió de mi pecho a perseguirte como un sueño, y volvió reducida a una pequeña gota de esperanza que aun vive.

Te extraño.

lunes, 10 de agosto de 2015

Una noche más, una noche menos. ¡Qué más da!

Es inevitable para mi ver una foto tuya y no querer escribir, sobretodo porque hoy te veo más linda de lo que te veía hace un año. Un título muy largo para un escrito tan corto, pero cada noche en la que me topo con tu foto, no puedo evitar sonreír. Siempre me lamento pues además de tu compañía, perdí tu amistad, algo que era muchísimo más valioso para mí. Te extraño muchísimo, pues alegrabas mis días, tanto antes como después de estar juntos. Sin embargo, entre tanto lamento y tanto recuerdo que anhelo nunca me arrepentiré de haber dado todo lo que pude por ti. Ha pasado muchísimo tiempo, muchísimas sonrisas y unas cuántas lagrimas, pero todas estas me han enseñado algo.
Es inevitable ver tu foto y no sonreír, puesto que todas las noches siento que jamás encontraré a alguien como tú. Alguien tan hermosa, alguien tan... única.