En una fría noche, tu recuerdo se me presenta en forma melancólica. Sé que estás ahí, pero no lo estarás jamás. Quiero entender qué tipo de lazo nos une, o mejor quisiera saber qué es lo que por ti siento en esta fría noche. Me encantaría descubrir si este cariño es amor, o es una simple ilusión referente a la belleza que sueles denotar. Quizás esté muy confundido y no sea ni lo uno, ni lo otro.
Al final, entre suspiros, pienso como cada minuto me vas importando más y más, hasta el punto en que comencé a depender de tu sonrisa para ser feliz... de la misma forma me encantaría depender de tus besos para saber como amar-te. Cada suspiro que me da al pensar en ti, no es más que un poco de mi alma saliendo de mi cuerpo, para buscar entrar a tu corazón. Cada suspiro que me da al pensar en ti no es más que un pequeño lamento por la distancia que nos separa... así estemos juntos.
Cada suspiro que me da, suele ser porque estoy pensando en ti, pero llegará un momento, en que me regales tu más hermosa sonrisa, y esa sonrisa reunirá todos esos suspiros, regresandome el alma al cuerpo y confinandome en un enamoramiento quizás eterno. Ojalá, pase pronto.
martes, 12 de abril de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
Tranquilidad
Darme cuenta de lo fugaz que puede ser un estado de ánimo me tomó muchísimo tiempo, tiempo en el que fui comprendiendo que la vida no se acopla a la vida de uno, sino uno debe acoplarse a sus inclementes condiciones. Y aquí me encuentro yo, esperando, esperándote, porque no sé si algún día vuelvas, quizás en forma de un abrazo que me pondrá frío o en forma de un beso que nunca me va a llegar.
He entendido con el tiempo que lo importante realmente es aprovechar cada ocasión que se tiene cerca a dicha persona, por más mínima que sea. Así como lentamente me fui dando cuenta que un abrazo o una mirada, valen en ocasiones muchísimo más que un beso o una caricia. Al final, el tiempo sigue pasando y me sigue enseñando cosas, mientras tranquilo, en mi sofá, veo como este pasa, a veces muy, muy lento, y otras demasiado rápido.
Quizás nunca te vuelva a tener entre mis brazos, y quizás tus labios nunca vuelvan a rozar mi piel. Quizás te diste cuenta con el tiempo, que no valía la pena esperarme, quizás porque no te diste cuenta de que yo si lo estoy haciendo. Me encantaría saber que piensas, qué te ha dado el tiempo, qué te ha quitado, y que te puedo dar yo. La vida se compone en pequeños lapsos de tiempo que están pasando lenta y rápidamente... Ahora bien, quisiese que tu fueses aquel dilatador temporal que hace que un instante a tu lado se torne como 5 largas vidas. Que aquellos abrazos de menos de 3 segundos se conviertan en abrazos que ven nacer y morir estrellas.
Y hoy, una fría noche de jueves, me encuentro esperando, esperándote, porque no sé si algún día vuelvas, quizás en forma de un 'te extraño' quizás en forma de un 'te amo'.
He entendido con el tiempo que lo importante realmente es aprovechar cada ocasión que se tiene cerca a dicha persona, por más mínima que sea. Así como lentamente me fui dando cuenta que un abrazo o una mirada, valen en ocasiones muchísimo más que un beso o una caricia. Al final, el tiempo sigue pasando y me sigue enseñando cosas, mientras tranquilo, en mi sofá, veo como este pasa, a veces muy, muy lento, y otras demasiado rápido.
Quizás nunca te vuelva a tener entre mis brazos, y quizás tus labios nunca vuelvan a rozar mi piel. Quizás te diste cuenta con el tiempo, que no valía la pena esperarme, quizás porque no te diste cuenta de que yo si lo estoy haciendo. Me encantaría saber que piensas, qué te ha dado el tiempo, qué te ha quitado, y que te puedo dar yo. La vida se compone en pequeños lapsos de tiempo que están pasando lenta y rápidamente... Ahora bien, quisiese que tu fueses aquel dilatador temporal que hace que un instante a tu lado se torne como 5 largas vidas. Que aquellos abrazos de menos de 3 segundos se conviertan en abrazos que ven nacer y morir estrellas.
Y hoy, una fría noche de jueves, me encuentro esperando, esperándote, porque no sé si algún día vuelvas, quizás en forma de un 'te extraño' quizás en forma de un 'te amo'.
miércoles, 6 de abril de 2016
Misterio.
Te has dado cuenta que contigo actúo de forma diferente. Quizás, en algún momento has pensando que estoy haciendo cosas que no debería hacer por alguien quien no debería importarme en sí. ¿Piensas acaso que soy así con todo el mundo?. No es así. Es algo especial, y todo tiene una explicación, o por lo menos eso creo. No fue casualidad toparme con tu mirada hace ya mucho tiempo, y quedar hipnotizado por ella. Me creó un gran misterio y me generó una enorme curiosidad para resolver éste. En algún momento me propuse a buscar qué escondía esa mirada.
El tiempo pasó, y me fui alejando de esa idea, esa meta se nubló y llegaron otras, parecía que lo olvidaría... Pero para mi gran sorpresa no fue así y eventualmente aparecías en mis sueños mirándome fijamente, me llenabas de miedo, me llenabas de curiosidad, me llenabas de una necesidad de saber que podría esconder. Sin embargo, eso quedaba ahí, en sueños.
Un día todo cambió, y ese sueño se convirtió en realidad. Estabas ahí, sentada, hablando con tus amigos, y sin más dirigiste la mirada hacia mí. Estaba muerto, petrificado, no sabía que hacer. Todo empeoró cuando me llamaste y sin más mi cuerpo se movió hacia ti sin que mi cabeza diese ordenes,no podía creer que te acordaras de mí. Me saludaste de beso y te diste cuenta que estaba anonadado por lo que me integraste a la conversación y rompiste el hielo rápidamente.
El tiempo pasa, y desde ese día, tengo tu misteriosa mirada más cerca. Todos los días encuentro algo nuevo, algo que me emociona, me doy cuenta de la bondad que tienes, la ternura, la inocencia, lo alegre que puedes llegar a ser, y así mismo me doy cuenta de la tristeza que en ocasiones te abarca. A mi me alegra realmente poder estar pendiente de tu mirada, aprovechando cada momento para mermar la curiosidad... Aunque si hay algo que me preocupa es que termine perdido en ella, profundamente enamorado de ti.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Déjame estar entre tus brazos.
Aun recuerdo aquella tarde, lluviosa y gris en que te acercaste a mí y sin previo aviso embestiste mi cuerpo y me encerraste en un abrazo. En ese momento quedé anonadado y encantado. No sabía que estaba pasando, pero no me disgustaba, de hecho me ponía demasiado contento. Nunca entendí la razón de ese abrazo, solo sé que cambió mi forma de ver el presente, mi presente.
Comencé a darme cuenta que cada abrazo que me dabas era diferente. En algunos nuestros cachetes eran los protagonistas, buscándose entre ellos para sentir el mutuo calor. Otros donde mis labios buscaban tu cuello y tú cedías ante pequeños besos que recibías. Algunos donde nos quedábamos mirándonos fijamente en los cuales sentía que me iba a perder más y más en tus hermosos ojos azules. Creo que mi tipo de abrazo favorito, era ese en que recostados, buscabas mi pecho y te postrabas sobre mi humanidad, sintiendo los latidos de mi corazón, sintiendo yo el calor de tu ser. Un abrazo tranquilo, que nos llenaba de serenidad. Un abrazo perfecto.
Hoy te sigo viendo, pero a la distancia. Te fuiste lejos por cuestiones del destino, y pese a que mantenemos el contacto, estás muy lejos para darte un abrazo. Quizás, cuando vuelvas de tu viaje, todo sea igual, esos abrazos, esos besos, esas miradas, esa sonrisa que me regalabas, tímida y coqueta cada vez que mis brazos se separaban de ti... ojalá todo sea igual. Para ese entonces, solo quiero estar entre tus brazos. Vivir así, feliz, a tu lado.
martes, 29 de marzo de 2016
Devastado
No sé que pasó, ni mucho menos cuando pasó, pero hoy tu mirada fue diferente y es la primera vez que lo siento. Quizás lleves un rato mirándome de una forma diferente, pero discúlpame, amada mía, sabes bien lo lento que puedo llegar a ser. Quisiera entender cuando pasó, porque me da miedo preguntar qué lo provocó. Llevamos 8 meses juntos y cada momento lo disfruto como desde el día en que te conocí y me fijé en tus hermosos ojos verdes. Esos hermosos ojos que me veían con ternura y con cariño. Esos hermosos ojos verdes por los que terminé profundamente enamorado de ti. Esos hermosos ojos verdes que hoy me denotan con indiferencia y amargura. Aquellos que se alejan de mí cuando te acerco la mirada.
Hoy la tristeza me atormenta, es que en el último beso que te dí, sentí como te alejabas de mí. Mientras más cerca estábamos físicamente, más lejos estaba tu corazón del mío acabando todo lo que en algún momento construimos. Dime mi amor, ¿cuándo pasó? pero... no me digas qué, porque las causas me atormentarán toda la vida. Hoy estoy devastado, quizás no estaba preparado para esto, quizás me golpeó de un momento a otro. Hoy ya no estás, pero sigues a mi lado. Me dejas lentamente mientras tomas mi mano, y te desprendes de mi con cada beso que me das.
No puedo evitar centrarme en tu mirada. Cuando estas distraída vuelvo a ver la inocencia y la serenidad, el cariño y la ternura, la hermosa niña de la que me enamoré, pero basta con que me enfoques para que todo eso se pierda en tu pupila. Intentas esconderlo sonriéndome, piensas que así todo estará bien entre ambos, pero tu sonrisa no esconde completamente tu mirada, y aunque no lo sepas, yo sé que estamos más lejos de lo que nunca estuvimos, así tu mano llegue a la mía y tus labios se junten con los míos...
No puedo evitar pensar en tu mirada, la primera que me regalaste, la que me cautivó, la que me enamoró... Ojalá, ojalá, ojalá, algún día vuelva a verla.
Hoy la tristeza me atormenta, es que en el último beso que te dí, sentí como te alejabas de mí. Mientras más cerca estábamos físicamente, más lejos estaba tu corazón del mío acabando todo lo que en algún momento construimos. Dime mi amor, ¿cuándo pasó? pero... no me digas qué, porque las causas me atormentarán toda la vida. Hoy estoy devastado, quizás no estaba preparado para esto, quizás me golpeó de un momento a otro. Hoy ya no estás, pero sigues a mi lado. Me dejas lentamente mientras tomas mi mano, y te desprendes de mi con cada beso que me das.
No puedo evitar centrarme en tu mirada. Cuando estas distraída vuelvo a ver la inocencia y la serenidad, el cariño y la ternura, la hermosa niña de la que me enamoré, pero basta con que me enfoques para que todo eso se pierda en tu pupila. Intentas esconderlo sonriéndome, piensas que así todo estará bien entre ambos, pero tu sonrisa no esconde completamente tu mirada, y aunque no lo sepas, yo sé que estamos más lejos de lo que nunca estuvimos, así tu mano llegue a la mía y tus labios se junten con los míos...
No puedo evitar pensar en tu mirada, la primera que me regalaste, la que me cautivó, la que me enamoró... Ojalá, ojalá, ojalá, algún día vuelva a verla.
viernes, 25 de marzo de 2016
Nubes.
Es imposible ver el firmamento nocturno y no percatarse de que en cualquier momento de la noche, las nubes irán lentamente hacía la luna, acercándose con suavidad y abrazándola lentamente. También me es imposible ver la luna y no pensar en tu dulce mirada, y es que cómo no comparar dicho satélite, que por la luz del sol se ilumina y queda imponente frente a nosotros, con tu mirada que tan solo al verla me paraliza y me hace sentir mil cosas al mismo tiempo... El único problema realmente frente a esto, es que siento que tu mirada es mucho más hermosa que la luna.
Hoy me siento, y sigo viendo las nubes, como sin pena, sin miedo alguno van y se posan al rededor de la luna, como si estuviesen danzando para ella, y esto solo me recuerda a tus abrazos... Más bien, a mí abrazándote, porque como si tu fueses mi luna, me encantaría bailar y buscar el mejor angulo entre tu cintura, agarrarte y nunca soltarte. Me encantaría quedarme a tu lado para siempre, protegerte y amarte durante un tiempo muy muy largo. Me encantaría en ocasiones dejarte descubierta para que irradies a los demás con tu belleza, y luego apoderarme de ella lentamente, causando celos a quien no te puede tener.
Aunque, simplemente me encantaría estar a tu lado y poder abrazarte. Eso me llenaría el corazón completamente.
Hoy me siento, y sigo viendo las nubes, como sin pena, sin miedo alguno van y se posan al rededor de la luna, como si estuviesen danzando para ella, y esto solo me recuerda a tus abrazos... Más bien, a mí abrazándote, porque como si tu fueses mi luna, me encantaría bailar y buscar el mejor angulo entre tu cintura, agarrarte y nunca soltarte. Me encantaría quedarme a tu lado para siempre, protegerte y amarte durante un tiempo muy muy largo. Me encantaría en ocasiones dejarte descubierta para que irradies a los demás con tu belleza, y luego apoderarme de ella lentamente, causando celos a quien no te puede tener.
Aunque, simplemente me encantaría estar a tu lado y poder abrazarte. Eso me llenaría el corazón completamente.
domingo, 20 de marzo de 2016
Insomnio.
Estamos nuevamente donde comenzamos. Tú, en este momento debes estar hablando con un millar de personas a través de diferentes redes sociales, mientras que yo pienso en cual será la forma menos estúpida de hablarte, sin generar un momento incómodo o sin parecer más idiota de lo que usualmente parezco.
Las relaciones son un tanto extrañas, y no creo que sigo sin entender porque la nuestra giró tan drásticamente y pasamos de noches donde tu cuerpo abrigaba el mío, a noches donde tu cuerpo, lejos, aceptaba que momentos así, efímeros, no volverían. Creía que todo estaba bien. Miraba tu dulce sonrisa, y tu tierna mirada, con esos ojos color café que despertaban algo en mí, y con beberme el color de tus ojos encontraba la energía suficiente para salir adelante, para ser mejor persona, para nunca decepcionarte. Realmente nunca supe cuando fue que te fallé, sin embargo ya no estás aquí. Tu cuerpo está a unas cien cuadras de distancia y el frío que siento no me lo puede quitar nada.
Recuerdo, hace 2 meses, me invitaste a ver películas en tu casa. Tenías todo un cuarto preparado, donde una cama grande, una botella de gaseosa, y muchas cosas que se veían provocativas -además de ti- daban píe a una velada maravillosa, algo que no decepcionó. Esa noche fue mágica. Entre escena y escena la película fue pasando, y nuestros corazones fueron encontrando paz el uno con el otro.
Esa noche no me dejaste ir, eran las 2 de la mañana y decías que irme a mi casa sería muy peligroso, alistaste un colchón y lo pusiste al lado de mi cama. Fui muy inocente pensando que dormiría solo. Cuando estaba conciliando el sueño, te sentí, sabías que en el colchón solo cabía yo, pero igual estabas en el piso, abrazándome. Hice todo mi esfuerzo para que el espacio de ese pequeño colchón colaborara con nuestra causa, y terminaste sobre mí, durmiendo en mi pecho, mientras te abrazaba desde la cintura y sentía tu cabello en mi cara. No importaba, te veías muy tierna, muy dócil, muy hermosa. Ahí me di cuenta que estaba enamorado. Me di cuenta que uno realmente se enamora cuando ve el estado más frágil de aquella persona por quien siente interés. En ese momento solo pensaba en abrazarte, en protegerte y en nunca dejarte ir.
Han pasado dos largos meses desde eso...
Hoy no puedo dejar de pensar en eso, noche tras noche, extraño tu sonrisa, extraño tu mirada, tus dulces ojos cafés, extraño verte reír y verte en estados de paz. Hoy es otra noche más donde me gana el insomnio.
Las relaciones son un tanto extrañas, y no creo que sigo sin entender porque la nuestra giró tan drásticamente y pasamos de noches donde tu cuerpo abrigaba el mío, a noches donde tu cuerpo, lejos, aceptaba que momentos así, efímeros, no volverían. Creía que todo estaba bien. Miraba tu dulce sonrisa, y tu tierna mirada, con esos ojos color café que despertaban algo en mí, y con beberme el color de tus ojos encontraba la energía suficiente para salir adelante, para ser mejor persona, para nunca decepcionarte. Realmente nunca supe cuando fue que te fallé, sin embargo ya no estás aquí. Tu cuerpo está a unas cien cuadras de distancia y el frío que siento no me lo puede quitar nada.
Recuerdo, hace 2 meses, me invitaste a ver películas en tu casa. Tenías todo un cuarto preparado, donde una cama grande, una botella de gaseosa, y muchas cosas que se veían provocativas -además de ti- daban píe a una velada maravillosa, algo que no decepcionó. Esa noche fue mágica. Entre escena y escena la película fue pasando, y nuestros corazones fueron encontrando paz el uno con el otro.
Esa noche no me dejaste ir, eran las 2 de la mañana y decías que irme a mi casa sería muy peligroso, alistaste un colchón y lo pusiste al lado de mi cama. Fui muy inocente pensando que dormiría solo. Cuando estaba conciliando el sueño, te sentí, sabías que en el colchón solo cabía yo, pero igual estabas en el piso, abrazándome. Hice todo mi esfuerzo para que el espacio de ese pequeño colchón colaborara con nuestra causa, y terminaste sobre mí, durmiendo en mi pecho, mientras te abrazaba desde la cintura y sentía tu cabello en mi cara. No importaba, te veías muy tierna, muy dócil, muy hermosa. Ahí me di cuenta que estaba enamorado. Me di cuenta que uno realmente se enamora cuando ve el estado más frágil de aquella persona por quien siente interés. En ese momento solo pensaba en abrazarte, en protegerte y en nunca dejarte ir.
Han pasado dos largos meses desde eso...
Hoy no puedo dejar de pensar en eso, noche tras noche, extraño tu sonrisa, extraño tu mirada, tus dulces ojos cafés, extraño verte reír y verte en estados de paz. Hoy es otra noche más donde me gana el insomnio.
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