lunes, 26 de agosto de 2013

Soy un genio muy estúpido.

Soy un genio muy estúpido, o quizás un estúpido genial. Tengo un problema complejo conmigo mismo, y es quizás el problema que más me identifica. No conozco mis lados. No sé donde queda mi izquierda ni mi derecha, sonará muy estúpido, pero es verdad. Pienso yo que es esto pues lo único que hago bien con mi mano derecha es escribir. Lo demás lo hago con la izquierda. Si me voy poner a hablar de esto le echaré la culpa a mi cerebro y el uso que le doy a ambos hemisferios. Uno es el hemisferio de lo exacto, de la lógica y la razón, y otro es el hemisferio artístico, de lo abstracto y los sentimientos. (Yo intento entrar muy a fondo con ambas partes, pues soy digamos que "músico", pero me encanta en especial una ciencia exacta. La física.) Supongo también que este escrito es una estupidez así como mi problema, pero debía hablarles de él. No puedo ir en un taxi sin dar mal las indicaciones por este problema, tampoco puedo ubicarme a veces en misma razón. No puedo evitar esto.
"Querido Diario"

Pánico.

Retumba en tu mente, un recuerdo, quizás no muy bueno. Sientes que debes hacer algo, pero no puedes. Recuerdas que estás encerrado en una habitación. No hay salida, no hay escapatoria, no hay oportunidad de liberarse de el. Sólo tienes una ventana de 20x20cms que mira hacía un parque, donde solo ves humo. Humo quizás de ese cigarrillo que te gustaría estar fumando. O tal vez, de esa piromanía que hay dentro de ti, de aquél montón de papel que gustarías estar quemando.

Sólo sabes que estas ahí, en un cuarto con una sola ventana, que parece no tener puertas, pero que si las tiene y está totalmente cerrada. Te comienzas a desesperar. Gritas, nadie te escucha. Lloras, nadie te escucha. Estás solo tú con tu mente. No hay nadie más, ni nada. Es un cuarto no muy grande, pero tampoco pequeño. Pero en este te sientes acabado. Sientes que cada vez más se consume y se va reduciendo. Es solo tu cabeza, pero aun no lo entiendes. Sufres un ataque de pánico. Y despiertas.

domingo, 25 de agosto de 2013

Tristeza.

He de recordar las tardes a tu lado, el como me quitabas el frío de una manera de la que ya no me acuerdo. El como eras capaz de hacer olvidar todos mis problemas y como el frío se extinguía. Cuando mis labios rozaban tus mejillas y te sonrojabas, y mientras veíamos películas y nos revolcábamos. Para mi no hay otra explicación de qué es amor. Pero hoy eso no esta, lleva poco más de 3 meses sin estar.

Me rompe el corazón saber que aunque quiera tenerte no puedo, ya te cansaste de mí, ya no soy el mismo de antes.  Recuerdas cuando cada noche me despedía de ti con un poema, uno de esos poemas larguitos que sólo me salían porque eran para ti. De los que decías cosas hermosas y que te encantaba que te hiciera eso. ¿Recuerdas cuando la única preocupación que teníamos era que no se nos derritiera el helado por el calor?. ¿Cuando caminar debajo de puentes, pasando por callejones solitarios no era nada, pues a tu lado me sentía mas valiente y tu te sentías segura? Recuerdas cuando tomabas mis baquetas, aquellas que son mis fieles compañeras y siempre cargo, y las usabas en mi contra agarrándome de batería, para luego yo buscar la forma de quitártelas y tomarlas de nuevo mediante besos y abrazos.

Pues me duele decirlo, y las cosas cambiaron. Pero mi sentimiento sigue intacto. La perseverancia es algo que me identifica, y aunque no sea tan insistente como antes, sigo acá, acechando en las sombras, cuidándote desde donde no me puedes ver. Estoy acá pensando en ti. En como será mi vida sin ti, pues te veo más lejos que cerca, pero a su vez imaginándome que te haría si te tuviera a mi lado. Como te haría feliz, como seríamos felices. Pero lastimosamente lo único que hay ahorita es tristeza.

Tick Tock

Tiempo. ¿A que nos referimos cuando lo nombramos? Si lo vemos desde un punto de vista filosófico nunca acabaríamos. Si le preguntamos a un niño de unos 6 o 7 años no sabría respondernos, y si le preguntamos a un adulto de entre 35-45 tampoco podría.

Tiempo, ¿por qué existes? ¿qué hemos hecho para que nos tortures con tu presencia?

Sólo existes para molestar. Para poner una carga en nosotros, para nada más. Por culpa del tiempo no estoy a su lado, por culpa del tiempo no me siento a gusto en este lugar, por culpa del tiempo perdí oportunidades, por culpa del tiempo no puedo amar.

Si lo que realmente existe es el presente, pero este desaparece ¿Qué existe? ¿Por qué seguimos llamando al tiempo "tiempo"? Ahora la duda es qué es lo que realmente existe. Este instante que ya es pasado, y en el momento que me pregunto de nuevo por qué este instante se vuelve pasado de nuevo.

Pero recuerda, así este hablando de la cosa más estúpida o la más complicada no puedo evitar meterte aquí. Recuerdo cuando eras quien me hacía olvidar este ítem de la vida. Este tiempo que sabes que tanto me agoniza. Pero a su vez contigo era cuando el tiempo más me atacaba. Al no percibirlo, sentir su apuñalada de despedida pues el tiempo a tu lado se acabó. El tiempo que durábamos agarrados de la mano y que me hacía pensar que esto nunca acabaría. Y pues aun no acaba, pero estamos distantes...
Sonará irónico después de todo lo dicho, pero espero que el tiempo arregle nuestra situación. Extraño tu inocente piel, con tus dulces labios y tu timidez que enamoraba.

Cuando las palabras se acaban

Pensé en este momento como algo que nunca pasaría. Esperaba que nunca llegar y soñaba con nunca hablar de él. Este fue el día en que se me acabaron las palabras.

No sé, tal vez fue porque siento que te perdí. O por otras causas, pero en mi no nace la misma composición de antes. Ya no logro encontrar palabras que rimen, palabras que lleguen a tener un sentido significativo para alguien, en especial para ti. (Aunque si te perdí no sé porque aun te busco ubicar en mis textos). ¿Qué me pasó? Hace unos días te podría escribir algo que llenara tu corazón, algo que te hiciera pensar en mi cada vez que oyeras palabras significativas dentro del texto.

¿Qué tal que la pregunta sea ¿Dónde estás tú??. Si es así ya se de donde viene mi falla, de donde viene el problema que traigo con las letras. Esperaré a que vuelvas, porque solo por ti, es que mis palabras nacen. Tú lo sabes, yo sólo escribo bien cuando me debato entre el vicio y la virtud si hablamos aristotélicamente. Tu eras mi vicio y mi virtud, nunca pude llegar al justo medio contigo, pero aún así sabías que mis frases tenían más sentido. Eran más bonitas según tú.

¿Dónde estás tú? Me haces falta, mujer.

sábado, 24 de agosto de 2013

Desesperación.

Ese momento en que te quedas sin palabras y sin ideas.

Felicidad.

Recuerdas. Íbamos de la mano, el sol brillaba y mientras todo el mundo sonaba, nosotros en nuestra cúpula invisible sonreíamos como estúpidos, pues lo único que importaba en ese momento era que nuestras manos no se soltaran. Era un sábado, quizá un domingo. No lo recuerdo bien, tan solo recuerdo que ese día estabas radiante. En esos días llevaba 15 o 20 días dejándome crecer la barba y a ti te gustaba ir a ella y consentírmela, con tus manos, con tus mejillas, con tus labios. Nada podía ser mejor.

Me equivoqué. Estábamos en tu casa, recostados en el sofá. Ambos teníamos un libro, yo en esa época estaba leyendo un ensayo de un portugués, tú leías algo de un alemán si no estoy mal. Yo acostado en tus piernas, mientras de alguna manera te las arreglabas para pasar la página mientras me consentías el cabello y la barba. Eso era la perfección. No era alemán, era francés.

Mientras el sol se escondía y debíamos prender las luces, en el televisor pasaban una película, una película fuiste capaz de contarme mientras nuestros labios se buscaban, Una película a la cual no le presté mucha atención pero de la que tengo recuerdos. Todo por tu culpa. Llegaba el momento más triste del día, aquél en que tenía que decirte adiós. No sin antes tomar de tus manos, decirte una que otra cosa espontanea pero romántica que se me ocurriera y besarte. Así el adiós no era tan malo. Pero la falta que me hacías era tenaz.

No pasaba más de una semana y nos volvíamos a ver, cada vez estabas más hermosa. Cada vez disfrutaba más tu compañía. Como extraño esa felicidad.