Mi corazón devastado por la pena y el dolor, no piensa en más que anhelar de nuevo tu sonrisa. En posar mis labios sobre tu cuello y sacarte de lo más profundo de tu corazón la sonrisa más sincera que me puedas regalar jamás. Hoy clamo tu regreso, hoy sueño con la irrealidad. Fue el último adiós, aquél que nos acabó. Aquél que nos destruyó.
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